Es una novela carente de todo, además de ser muy pretenciosa. Pretende ser una novela de acción, pero lo cierto es que resulta aburridísima. Los personajes son absolutamente planos y poco han evolucionado desde la primera entrega de Terra Alta: parece que todo sigue igual para la mayoría de ellos, incluso si han vivido experiencias tan transformadoras como pasar años en la cárcel. Luego además uno tiene la sensación de que Cercas juega a ser Mario Vargas Llosa con esos diálogos intercalados como los de "Conversación en la Catedral" y otras novelas del Nobel. También parece que aspira a ser Haruki Murakami con tanta referencia literaria superficial (en esta ocasión le tocaba a Turguénev). Por otra parte, advertimos que la acción de la novela sucede en 2035, pero uno tiene la sensación de que la vida funciona igual que en 2023. Ya sé que solo faltan 12 años y que no habrá grandes cambios, pero precisamente muchos de esos cambios serán tecnológicos, así que no puedes pretender que los personajes sigan usando el wasap o el twitter, que ya ni siquiera se llama así: Cercas debería ser más imaginativo y crear un universo para ese año, aunque luego en 2035 se tenga que reír de lo que pronosticó. Me pareció demoledor que Cercas suponga que en una discoteca de Mallorca escucharán reguetón en 2035: escucharán otra cosa, que no sabemos lo que será, pero que sin duda no será reguetón porque para entonces se habrá pasado de moda. Y luego me ha parecido una novela muy al servicio del establishment, con el manido tema de la violencia sexual (y un malvado Mattson que sin duda es blanco y hetero) y un final feliz que parece el de una película de Disney o el de un discurso de Yolanda Díaz. O sea, una novela negra pasada por lejía. No pierdan el tiempo.