Me ha parecido una historia contada con una sensibilidad y una riqueza de palabras extraordinaria. Sus descripciones de la naturaleza, junto con la paleta de colores de su antiguo amor, pintor también maldito como Ángela, la protagonista absoluta de la novela, hacen de su lectura un deleite continuo que va in crescendo a medida que ésta avanza hacia un final redondo, perfecto y además necesario para suavizar el tono de todo el relato. Es una historia dura, dicen la mayoría de las reseñas. A mí no me lo ha parecido, todo lo contrario. Creo que es una realidad distinta, la que muestra el libro, y a la que no estamos acostumbrados los que vivimos en la ciudad, sobre el asfalto... desconociendo muchos de los términos que la escritora utiliza, propios del entorno rural que tan magistralmente describe. Es lo que a mi menos me ha gustado, que no entendía esas palabras, que seguro están en nuestro idioma pero que yo -que también desciendo de agricultores- nunca había oído. Enhorabuena Olga Merino !!!