No es una sátira ni una “obra crítica” como la califican algunos medios, es una comedia floja, fácil y ridícula que no es capaz de proponer nada más allá de lo obvio. Ningún lugar poético, irónico, subversivo. Aquí, otra película gringa que se suma al desgastado repertorio hollywoodiense de cine distópico, sin imaginación, la misma voz narrativa audiovisual gringa de siempre: predecible, unidireccional, llena de lugares comunes y chistes vagos. No más este tipo de películas por favor.