He visto solo unos minutos de un episodio de esta serie documental, y me ha horrorizado.
No quiero quitar méritos al arte de la alta cocina. Tuve la surte de disfrutar de las creaciones de un chef con estrella Michelin, y es cierto: la experiencia y el mundo que te ofrece al paladar es otra dimensión.
Pero el único chef que yo conozco (no lo menciono porque lo que estoy escribiendo no tiene nada que ver con él...) lo vi trabajando con mis propios ojos, acompañado de su equipo y, parecÃa, en plena armonÃa y en un ambiente distendido.
En esta serie vemos a un chef, Dabiz, echando unas broncas y dirigiéndose a los miembros de su equipo faltando el respeto de una forma autoritaria y déspota, muy impropia de una persona de este siglo.
La serie pretende destacar el empeño, el sacrificio, la dedicación y el genio de alguien que ofrece una experiencia gourmet de muy alto nivel: nada que objetar y probablemente sea asÃ. Por una media de 180€ por comensal, no se espera menos.
Pero todo pierde sentido y valor cuando ese producto es fruto de horas de humillación, malas palabras, mal tono y, resumiendo, mala educación por parte de un chef que pretende dirigir un equipo haciendo uso de una autoridad que, le guste o no, solo le es atribuida al son de los dólares que le entran en caja.
Ya no me interesa la serie, y menos aún intentaré comer en su restaurante. Por muy sublime que sea su cocina, que no lo pongo en duda, nada ni nadie merece ser vÃctima de los abusos de un señor que, a pesar de ser un genio con la comida, es un maleducado, borde y ególatra muy peligroso.