Una realidad consciente... un sueño, puntos de vista diferentes. Pensamientos e hipótesis que pudieran llevar incluso a pensar si el motociclista pudo haber leído esas historias sobre las guerras floridas y se apropió de las visiones o revelaciones hasta hacerlas suyas y formar él mismo, parte de este escenario violento y trágico. No se revela si a ciencia cierta el traumatismo sufrido le ha hecho caer en esta trama de sueño-vigilia, en una vaga consciencia del lugar que ocupa en la historia, su historia y la nuestra.
Un autor que plasma la realidad de estos hechos, en donde descollan principalmente los olores de uno y otro ambiente (del hospital y de la selva donde se cobija); del sentirse perseguido y prisionero, pero prisionero en un cuarto de hospital, por ese brazo roto y la ceja partida. De la corta y efímera consciencia del protagonista y la largura del tiempo y la distancia de un sueño hecho pesadilla persecutoria.
Leemos a un Cortázar que conoce al México bárbaro en su historia, donde se cazan prisioneros para ofrendarlos a dioses sanguinarios por ritualismo y tradición. Un protagonista herido y fracturado que desea escapar de una pesadilla, volviendo una y otra vez a caer en el soporífero sueño. La pregunta es... ¿Qué será de él?