Excelente!!!!Vivimos con la sensación de estar perdiendo algo muy esencial. No alcanzamos a conversar en profundidad con la persona más significativa, llegamos tarde a los amaneceres y a los crepúsculos, cerramos rápido el periódico saturado de crímenes y de noticias de dolorosos enfrentamientos, nos sentimos secos, fantasmales, después de ver el programa frívolo de la televisión o el mensaje comercial que encontramos en el computador. Una vivencia de desasosiego, desencanto, desesperanza recorre un mundo que, paradojalmente, se proyecta, triunfal, en el espacio extra terrestre y se pasea ya con antiguo desenfado por las intimidades del átomo. No es raro que un autor haya llegado al fondo de la situación del ser humano actual, apartando las convenciones retóricas edificantes, para plantear un título lacónico que lo expresa todo: