Te embarcas en un viaje sin regreso al dolor de una mujer cuya herida no cierra, mientras ella va hilando y recomponiendo la herida de otros. No es solo la historia de Mare, o de Erin, o de DJ, o Lori, es el sistema entrelazado del dolor compartido y encadenado.
Tremendamente hermosa, musicalizada a la perfección, actuaciones medidas y precisas. Una de las mejores series que he podido ver. ¿Y al final? La herida empieza a sanar.