Voy a intentar hacer una crÃtica constructiva sin entrar en el insulto porque entiendo que hay que tener el mismo rigor a la hora de valorar una serie que al valorar una crÃtica.
La idea de la serie es muy buena, creo que es necesario que se haga una serie realista sobre la Sanidad Pública de nuestro paÃs porque, la mayorÃa de la gente, no entiende cómo funciona su servicio nacional de salud.
Lamentablemente, esto no es una serie realista, es pura ficción, quizás porque la realidad es muy aburrida.
Para empezar, el sistema. Los residentes son médicos internos residentes, lo que quiere decir, médicos en proceso de formación como especialistas. Actualmente en España hay 49 especialidades médicas, siendo el examen MIR el método de acceso a las mismas para conseguir una plaza en un hospital, en un servicio, donde hay muchos adjuntos, no uno solo que te adopte como si fueras su hijo. Cada perÃodo formativo dura 4 o 5 años según la especialidad, y cada año formativo tiene un grado de supervisión, responsabilidad, competencias y conocimientos, por lo que no es lo mismo un R1 (primer año) que un R5 (último año). En la serie, da la impresión de que todos hacen de todo y que lo que impera es el caos, el oncólogo te opera, te trata el cáncer y le da tiempo de ir a tu casa a atenderte o a la pescaderÃa a hacerte una analÃtica, al más puro estilo House.
No. Los médicos del dÃa a dÃa se dedican a una especialidad concreta, con unas consultas atiborradas de pacientes de 6-10 minutos cada cita, que, con suerte, el médico se acordará del nombre del paciente dos segundos después de que haya salido de la consulta y haya entrado el siguiente. Mucho menos va a sacar analÃticas, empujar las camillas por todo el hospital y quedarse a dormir con el paciente antes de la cirugÃa para que esté relajado.
Ni qué decir tiene que son todos unos descerebrados. Se drogan, se lÃan en público, se cuentan sus dramas personales delante de los pacientes mientras suturan heridas o hacen una RCP. Los sanitarios son autoridades y quedan retratados como una panda de adolescentes que juegan a las casitas pero con bisturÃes.
Para acabar, aunque podrÃa continuar desgranando porque, literalmente, cada escena de la serie es un cuadro de Dalà al revés, los dilemas legales y éticos a los que se enfrentan los médicos son muy interesantes, pero mal contextualizados, expresados y transmitidos, muchos son problemas muy graves que intentan hacer entender la grave crisis que atraviesa nuestro sistema público y se trata con una frivolidad y una caricatura de la realidad que es insultante para la profesión sanitaria. La huelga, la privatización, el suicidio, la falta de personal, el burnout, el corporativismo, la polÃtica... Temas interesantÃsimos y de suma importancia reducidos al absurdo.
No sé si habrá segunda temporada pero, si la hay, por favor, les ruego lo siguiente: asesórense bien sobre cómo funciona un centro de salud o un hospital, pasen varios dÃas acompañando a médicos de verdad, y por favor, traten los temas de la salud con la delicadeza que precisan, tienen una responsabilidad con el contenido que emiten, esta ficción pretende ser realista y no lo es.
Gracias.