Es muy reveladora respecto a la realidad que enfrentamos dÃa a dÃa en nuestra lucha contra el maligno y contra nuestra voluntad.
Nos cuesta aceptar la realidad de decidir y actuar conforme Dios nos llama y, en muchas ocasiones, tomamos la decisión más egoÃsta por obtener una satisfacción fugaz, injusta y, casi siempre, no lÃcita.
A pesar de saber todo ello optamos por lo que nos satisface a sabiendas que es la peor decisión, tratando de justificar el hecho.
Soberbia y egoÃsmo.
Tenemos que enfrentar nuestra debilidad, reconocer nuestras faltas y aborrecerlas, pedir perdón de corazón a través del sacramento de la reconciliación y tener un fuerte propósito de enmienda.
Gran pelÃcula.