La verdad sobre el caso
Del sr. Valdemar.
Edgar Alan Poe.
CUENTOS
Edgar Allan Poe.
Editoria Losada S.A. 93 Pág.
El Sr. Valdemar padece una enfermedad Terminal, prácticamente desahuciado por los médicos, se presta para un tratamiento moderno para la época en que fue escrito este relato: la Hipnosis. Valdemar agónico autoriza esta práctica, y en cada sesión de la misma él va recalcando al tratante su estado; cuando este insiste con preguntas Valdemar le pide que lo deje morir o dormir, que a estas alturas para él es casi lo mismo…
En este relato Poe hace gala de su ágil estilo narrativo, el cuento va creando y recreando ese angustiante clima, característica fundamental en todos los relatos de Edgar Allan Poe; mencionando un técnica moderna para la época, el autor nos induce a pensar en la prolongación de la vida valiéndose de un medio artificial;
Situémonos en ese contexto EEUU desborda el entusiasmo del progreso, la ciencia avanza por ende la técnica (al decir de Mc Luhan, se esta “inventando” la manera de inventar…). El mundo basa su esperanza en el progreso, varios escritores se transforman en apologistas de este fenómeno, algunos en forma terrorifica, como Wells y su Guerra de los Mundos, otros llenos de optimismo como Verne; Poe, más profundo no plantea esta pregunta indirecta: ¿es lícito prolongar la vida por medios artificiales? Este cuento extraordinario y original para la época, en que fue escrito es premonitorio de lo que vendría, hoy transplantamos órganos con idéntica indiferencia que un mecánico cambia repuestos con una máquina; ya incursionamos en la ingeniería genética acciones que el escritor más lucido nunca hubiera imaginado…Es el hombre y su ciencia avasallándolo todo sin pensar en las consecuencia, se trata de superar a Dios; impulsados por este mismo afán cultivamos órganos en ratas o conejos para disponer a futuro un stock de repuestos de los mismos para seres humanos…
Entre tanto Valdemar, protagonista de este relato agoniza, suplica que lo dejen morir, mientras el Hipnotista obsesivamente sigue manteniéndolo en ese estado: ni muerto ni vivo, un dramático sopor suplicante de piedad ante ese deseo oculto de inmortalidad que abriga dicho hipnotista y su perversa práctica…
Hoy el hombre moderno es un mero número, una cruel estadística; el dictador Stalin lo definió bien: matar una persona es un crimen; matar miles es una estadística…
Poe comprendió muy bien la época que vivió y el oscuro devenir como humanidad;
el avance sin barreras lejos de los límites morales, lejos de Dios…
El cuento concluye magistralmente: Valdemar le insiste que está muerto… muerto, le dice, mientras su cuerpo literalmente se pudre ante los ojos del hipnotizador y los presentes, sobre su lecho quedó solo una masa sanguinolenta y repugnante, de detestable putrefacción…