Con Caníbales recupero, en una clave mucho más profunda, esa noche de domingo, después de la lectura de los diarios del desayuno, en el que Tato Bores cerraba una mirada sobre los sucesos políticos de la semana.
Quizás la más significativa diferencia es que Tato nos ubicaba como sufrientes y resignados espectadores, en Caníbales somos agentes políticos que reflexionamos cómo actuaremos