Todo el prejuicio que como buen polaco podía ponerle Capuscinski está ahí. Se filtra además el tufo del financiamiento a su proyecto como parte de la campaña antisoviética de la época. Los complejos y traumas históricos de la Polonia ocupada y hasta colaboracionista lo hacen confundir la compleja realidad de el fin del periodo soviético y sustituirla con sus autocomplacientes y chovinistas visiones.