Esta semana se estrenó la comentada producción más cara de la historia.
El gran pecado del equipo creativo no es haber incluido tramas y personajes secundarios; ni la poca fidelidad sobre la apariencia y carácter de las distintas razas; sino el planteamiento y desarrollo de su personaje principal: #Galadriel. A continuación señalaré 3 discrepancias estructúrales con el canon.
1. Infravaloración de su posición social y política. Lady Galadriel nació durante la Edad de los Árboles en Valinor, el reino de los dioses; y no era cualquier niña elfo, en su sangre corre el linaje de las tres casas reales de los Eldar: Noldor, Vanyar y Teleri. En la serie, pareciera que Galadriel es subalterna de Gil Galad y Elrond. Ambos sus sobrinos, nacidos en Beleriand, por lo menos 500 años después, aunque en la serie todos parecen más viejos que ella. Galadriel era la Alta Elfo más longeva en la segunda edad en la Tierra Media, nada más!
2. Confusión sobre su perfil de poder e influencia. En la serie plantean a Galadriel como una guerrera, comandante de una pequeña tropa de elfos, y simplifican su poder al de una rambo rubia. Sin embargo, su poder residía en la sabiduría derivada de haber crecido bajo la luz de los árboles, recibiendo instrucción de los dioses: Era una lidereza de pueblos elfos. De acuerdo con el Canon, en el momento de la serie ella ya había fundado el reino de Eregion mil años antes, ese reino que en la serie ya gobierna Celebrimbor, el viejito rubio (se supone que su cabello sea negro como Feanor) que forjará los anillos, mientras a nuestra “joven rambo” anda por ahí matando orcos random.
3. Humanización de sus emociones, motivaciones y medios. En el prólogo de El Señor de los Anillos se nos dice que los elfos son “… los seres inmortales más sabios…”; en la serie, Galadriel parece odiar y amar como una joven humana que a penas controla sus emociones. Su motivación es la venganza por la muerte de Finrod, su amado hermano. Ante lo escrito arriba, me ha surgido preguntas que no me deja descansar: ¿Una elfo con más de 3 mil años, que vivió y creció ante la luz de los árboles, viviría esas emociones tan a flor de piel? ¿No son esas emociones propias de los hombres, nuestra raza de corta vida y condenada a la muerte e ignorancia?
Entiendo que la empresa tiene que lucrar: comercialmente es más atractiva una guerrera rubia con emociones de adolescente, que una líder política y estadista más antigua que el sol y la luna.
Entiendo y aplaudo la existencia de una agenda de reivindicación social al género femenino, incluso creo que la serie pudo ser un gran instrumento de concientización al respecto: una Galadriel jefa de estado, cuyas motivaciones son la lucha contra las fuerzas del mal, la paz entre las razas y el bienestar de su pueblo. Algunos dirán “eso no vende”, pero bien hecho y con semejante presupuesto, claro que se hubiera podido.
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