TenÃa altas expectativas tras ver el tráiler, pero lamentablemente fue un desperdicio de tiempo. Nicholas Hoult intenta emular la actuación de Keanu Reeves en Drácula de Bram Stoker (1992), sin lograr la misma conexión emocional ni profundidad en su interpretación. Por otro lado, el personaje de Ellen Hutter (interpretado por Depp) destaca en las escenas sexuales y como exorcista, pero en algunos momentos dramáticos carece entrega, lo que resulta en una falta de profundidad emocional en su actuación.
El Conde, envejecido y visualmente grotesco, parece existir únicamente como una figura cuya única motivación darle place a Ellen, lo que le quita complejidad al personaje. Si bien la fotografÃa y los aspectos visuales son destacables, tomando algunos elementos del cine expresionista, no logran ofrecer nada extraordinario.
Es evidente que el objetivo era distanciarse del remake de Drácula de 1992, adoptando el tÃtulo de la versión clásica de 1922 (Nosferatu). Sin embargo, el resultado final no consigue consolidarse como una obra memorable ni justificar esta elección.