Buffalo '66" no es una pelÃcula incómoda ni provocadora en el sentido artÃstico o necesario. Es una obra profundamente narcisista que utiliza una estética independiente para disfrazar la misoginia, la manipulación emocional y la violencia simbólica como si fueran rasgos de genialidad. Vincent Gallo no construye personajes complejos: proyecta fantasÃas de poder, control y victimismo disfrazadas de autenticidad. Lo verdaderamente preocupante no es su estilo errático ni su guion desconectado, sino la normalización del abuso emocional como lenguaje cinematográfico. Lo que muchos han querido ver como cine de autor, en realidad, es una carta de presentación de un ególatra con Ãnfulas de mártir artÃstico. El resultado no es una experiencia transformadora ni reveladora, sino una muestra de cómo el cine también puede ser usado para justificar lo imperdonable bajo el disfraz de lo poético.