Un protagonista que parece ser un padre encantador, con una psique de asesino frío y calculador, que tiene en jaque a la policía, que trata de acorralarlo durante un concierto. Inteligente, escurridizo y con recursos ilimitados, Josh Harnet desempeña magistralmente un papel hecho a su medida, irónico y despiadado a la vez, que nos recuerda a aquellos personajes que interpretaba Cary Grant, con un final que nos trae a la mente al Val Kilmer del Santo. Una película entretenida y muy recomendable.