El cine es complejo, a veces, enigmático y misterioso. Amado, odiado, polémico, conmovedor, cultural y experimental, el séptimo arte es único en la historia. Ahora bien, para algunos, el cine es comedia ("Annie Hall", "Ms. Doubtfire"), acción (saga Rápidos y Furiosos, saga de James Bond), superhéroes ("Spider-Man", "El Caballero de la Noche"), drama histórico ("Lawrence de Arabia", "La lista de Schindler"), fantasÃa (saga del Señor de los Anillos), ciencia ficción ("Star Wars", "Blade Runner"), sátira social ("Dr. Strangelove", "Ciudadano Kane"), biopics ("Toro Salvaje", "Mi pie izquierdo"), gángsters ("El Padrino", "Goodfellas") wésterns ("The Searchers", "El bueno, el malo y el feo"), suspenso ("Psicosis", "Tiburón"), etc. Sin embargo, para otros, el cine es entretenimiento, pero una fácil y de poca calidad (como la mayorÃa de pelÃculas de Adam Sandler). El caso de Latinoamérica no es indiferente, y menos el de Perú. El cine peruano ha sido magnÃfico ("La ciudad y los perros", "La teta asustada"), pero ha tenido una caÃda increÃble con el pasar de los años.
"Papá Youtuber" es la cima, pero la cima de la decadencia máxima del cine peruano. Llena de pelÃculas de comedia mediocre, el séptimo arte en Perú viene sufriendo demasiado. Asà como al cine contemporáneo, lo comercial inunda los cines. Lejos queda el cine independiente que salvó los setenta en Hollywood y el cine de autor y experimental de la "Nouvelle vague". Pero nunca habÃa visto algo tan perturbador, en todo sentido, en la cinematografÃa del paÃs andino. La trama es intetesante, pero su desarrollo y desenlace es inexplicablemente torpe. No es culpa del reparto, pero la dirección y el guión son digmos de un Razzie.
La crÃtica le debe mucho al cine, pero, en este caso, no es recÃproco. Es antónimo de arte, pero arte a la vez (gracias, Tólstoi). El cine peruano debe tomar un camino hacia la reivindicación, como en el cine de Lombardi y Llosa. Pero, hasta el momento, seguiremos en el infierno de Dante...
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