Bajo la dirección y producción de Howe se nota la creatividad de la nueva sangre en la banda. Davison no es Anderson pero mantiene una mística propia como letrista. A Sherwood, con toda la experiencia que tiene, le falta garra para llevar ese bajo a la estratosfera. Se nota y se agradece que el mecenas de Inside Out les haya dado más tiempo y mejores recursos para hacer el disco. Vuelta al sonido clásico que uno espera de la banda.