Desde la última pelÃcula de la saga original dejaron de ser atractivas. Carecen de esencia, se dedicaron al marketing y perdieron lo fundamental, aquel sublime terror prehistórico, perdieron seriedad y se volvieron excesivamente computarizadas, carentes de carácter y seriedad. Misma fórmula pero no más aquella sensación mágica que emergió en 1993.