Vi mucha bosta en mà vida, pero está pelÃcula se queda galardonada cómo el mojón más grande que mis retinas hayan tolerado y soportado. No existe una estructura sólida en cuanto a diálogos y escenas. El color y las luces no atenuaban un paralelismo con las coacciones de los personajes. No hay ni asombro, ni espectativa, ni recelos, ni incertidumbres, ni un brillo la verdad. Recordarla me hace revolver las entrañas. En conclusión, la pelÃcula es un tarron de bosta.