Nunca me canso de recordar la historia de Elizabeth y Darcy. No hay duda en que es uno de los ‘enemies to lovers’ más emblemáticos, sin embargo, el romance no es su único atributo. La autora narra los hechos con una simplicidad tan sensata que logra filtrar la inteligente comedia de sus palabras. La exageración de lo mundano toma protagonismo la mayoría de las veces, siendo una aguda crítica a la sociedad de ese entonces.