Debo admitir que, hasta ahora, nunca había sentido que un libro representara una pérdida de tiempo. Sin embargo, al concluir la lectura de esta obra, esa fue precisamente mi sensación. Si bien aborda interrogantes existenciales que son comunes a muchos, considero que las respuestas que ofrece carecen de profundidad, coherencia y fundamento teológico sólido.
Desde mi perspectiva, Neale Donald Walsch no ha realizado un estudio riguroso de las Escrituras, particularmente de la Biblia, lo cual se evidencia en la forma superficial y a menudo contradictoria con la que se abordan ciertos temas fundamentales.
Más que ofrecer nuevas luces, el autor parece limitarse a presentar ideas que ya circulan ampliamente y que, si bien resultan atractivas para una audiencia amplia, carecen de un verdadero sustento espiritual o intelectual.
Con el mayor respeto, esta es mi opinión personal.
Saludos cordiales.