La ceguera que causa la fe, la religión y la ignorancia es lo que nos muestra esta película. El diablo a todas horas o “The devil all the time” del director Antonio Campos y basada en el libro de Donald Pollock, es una gran película.
Muestra la realidad de la época (40’s/50’s), en la qual la fe en Dios, la religión y la iglesia eran lo más importante por sobre todo. Muestra la corrupción y el abuso de poder que tantos adultos e incluso jóvenes cometían, creyéndose que hacían el bien por estar más cerca de su Dios. Las muertes, suicidios, la venganza y la desesperación.
Los actores y actrices obtuvieron unos grandes papeles que consiguieron sacar adelante. Dos ejemplos: en Tom Holland, Arvin Russell en el filme, se ve a un niño y adolescente asustado, con sed de justicia que da todo por su familia, incluso cuando ya no puede más; en Robert Pattinson, reverendo o predicador en el filme, se ve un hombre corrupto, embustero, que abusa de su poder para hacer lo que quiere y luego dejar la culpa sobre los hombros de otros. Realmente, como otras personas ya han mencionado, en esta película no se ve a ese Spiderman o a ese vampiro protector que han interpretado en otras películas estos dos actores.
Hay que destacar también, como la historia muestra la posición que tenían las mujeres entonces. La hermana del sherif Lee, interpretada por Riley Keough, que ama y teme a su marido a la vez, o la hermana adoptiva de Arvin Russell, interpretada por Eliza Scanlen, la qual es engañada a base de sucias mentiras.
Es una película cruda, realista e interesante. Deja un final abierto que da pie a varias conclusiones, pues al final a quién no le gusta imaginarse los siguientes pasos de los personajes y luego comentarlo.
Recomiendo esta película porque realmente el significado que hay detrás de cada escena y acción, da una lección importante.