Lo leí cuando era muy joven, gracias a su lectura pude superar una depresión que es típica de los 30 años, pues aprendí a integrar mi adulto, en mis conversaciones internas y pude recuperarme de mi agotamiento mental, generado por un trabajo extenuante, que exigía concentración permanente.
Aprendí a dar permisos a mi creativo niño para que se relajara y divirtiera, escuchando música sinfónica.
Y lo más importante, aprendí a descubrir quién es quién, en mis relaciones personales y mejorar la calidad de vida junto con mi mujer y mis hijos, controlando mi exigente yo padre.