Al principio la pelÃcula me estaba gustando mucho; ver cómo cada vez que Buzz regresaba, su comandante se iba haciendo más y más vieja, me sacó mis lagrimitas (soy muy sentimental con esa clase de historias, lo admito, en UP e Interestelar lloré como bebé), hasta ahà todo iba bien. El tema del beso no me pareció relevante, quizá porque ya estoy acostumbrada a ver parejas LGBTQ+ en Saint Netflix patrón de los negros, lesbianas y gays, en fin, pero puedo entender por qué a muchos padres no les pareció la escena.
Mi problema aquà no es con la inclusión ni nada por el estilo, sino con el trÃo de inútiles que a alguno de los tres guionistas de esta pelÃcula se le ocurrió introducir cómo parte del elenco principal (si es que eran guionistas, porque un verdadero escritor sabe que sus personajes principales no deben ser IRRITANTES para el espectador); una cosa es ser novato y/o principiante, y otra muy diferente comportarse cómo si tuvieras retraso mental, que es justo lo que sucede aquà con la nieta de la comandante y el otro tipo insufrible, insoportable, intolerable, estresante, molesto e innecesario compañero que no aporta en nada, que no ayuda en nada, que no es carismático, no es gracioso, sólo es estúpido y un lastre; y luego está la otra, la tipa presidiaria, que no es memorable tampoco.
Por supuesto, no es una pelÃcula que se verÃa en 1995 (según la lógica de la misma pelÃcula) y no me parece que serÃa la favorita de un niño con la edad de Andy, pero bueno, de alguna manera tenÃan que ligarla con Toy Story.
La trama me pareció muy Meh, y esperaba más del villano. Creo que habrÃa sido más tolerable la pelÃcula si hubieran incluido personajes secundarios menos fastidiosos (el trÃo insufrible *cof cof*).
La próxima vez, Pixar deberÃa asesorarse con mejores guionistas antes de dar luz verde a un proyecto de animación. Podrán tener la animación más hermosa en sus pelÃculas y la banda sonora más memorable, pero sin una historia bien escrita, de nada sirven.