Qué cosa tan linda Elio. Más allá del cuento existencial, los gráficos son un viaje: esas fotos del espacio, las redes de luz, los alienígenas con diseños rarísimos… todo se siente enorme y a la vez íntimo. Disney, con todos sus líos, todavía puede pintar un universo que uno quiere habitar, aunque solo sea para recordar que incluso en medio del vacío somos parte de algo más grande.
Los únicos que hablan de “fracaso” con Elio son los que desean verlo caer. Para mí está lejísimos de eso. Es una historia preciosa, con aire sano, de las que abren espacio para temas que nadie quiere tocar con los niños. Tan bonita que uno se queda pensando en un spin-off tipo Lilo & Stitch: series que sigan explorando ese universo, con relatos y personajes que se merecen historias largas y cuidadas.