Contacté con la plataforma de Libertad inmobiliaria para preguntar por el próximo curso o si hacían consultorías privadas. Me atendió un chico que se llamaba David. Agendé cita pensando que era una llamada pero resultaba ser una videollamada, así que le expliqué que hasta la semana próxima no podría. El chico empezó a hablarme que si “debía de mostrar mi compromiso”, que si “tendría que hablar con Carlos para hacer una excepción”, que “hablaría con Carlos para justificar porque tardo una semana”. Una prisa desmesurada por hacer esta reunió n, cuando solo quería información. Al preguntarle a David que qué se tenía que justificar, porque no entendía nada, no me ha vuelto a contestar. Me pareció todo un engaño, con el objetivo final de hacerme creer que había sido seleccionada para un “curso avanzado” y pedirme pasta.