Este libre es tanto encantador y fascinante como oscuro. Retrata la mentalidad de alguien que enfrenta al mundo con pocas herramientas sociales y baja autoestima.
Permite que uno pueda dimensionar la magnitud del sufrimiento que percibe la persona que padece de ansiedad y ataques de pánico e incluso transtornos alimenticios, haciendo que uno reflexione y no minimice lo que implica un episodio para la persona que lo padece.
Además toca temas de la sexualidad y su complejidad vivida desde la mente de un adolescente que aún no a integrado toda su identidad y posee tanto deseo como temor a explorarla. Si bien su definición puede no coincidir con muchos, expone justamente la diversidad en ella.
También muestra el resultado de un duelo no resuelto y las consecuencias de una ansiedad de separación no gestionada, llevando a la cordura y fragilidad mental a sus límites, haciendo que hasta los aspectos positivos del entorno sean percibidos como negativos distorsionando la percepción de forma que la persona padeciente no sienta más que aberración al entorno y quede en un constante estado de supervivencia a la defensiva.
Es interesante conocer desde dentro como funciona la mente de una persona que a sufrido traumas y como intenta enfrentar al mundo con sus escasas herramientas. La historia utiliza muchos recursos del terror para retratar esa experiencia de manera que las emociones que siente el protagonista sean expresadas correctamente. Una sensación de ahogo constante que a pesar de ser agobiante también transmite el mensaje de el valor y la importancia de la salud mental y su peso en incidencia en la vida de una persona.
Es un libro excelente tanto en literatura como en educación en lo que a la mente se refiere, y creo que más de uno se podrá identificar con Andrew y buscar ayuda antes de llegar a un fin nefasto. Porque no existe la luz sin la oscuridad.