Estamos en total decadencia. Si con mis impuestos hacemos este tipo de entretenimiento en nuestra TV pública, hemos llegado a la cuspide de la realidad paralela en la que viven nuestros representantes políticos.
Si, ellos se creen más listos y piensan que el hecho de que hablemos de ello ya es un triunfo para sus objetivo, pero la verdad es que dan mucha pena.