Me ha llamado mucho la atención la técnica con la que está escrita la primera parte de la obra: no hay puntos, solo comas, y los capítulos tienen solo una separación espacial, es decir, terminan en una página, con una coma, y sigue escribiendo en la página siguiente a continuación. Esto hace que no quieras parar de leer, su función es mostrar los pensamientos del personaje, en este caso Gabriel Aristu, tal y como vienen a su mente, en el momento en que se reencuentra con Adriana Zuber después de 50 años sin verse. Es aquí donde rememora su pasado, familiar y sentimental.
Creo que la técnica empleada, el flujo de conciencia, es de lo más acertada, pues los pensamientos y emociones de los personajes se presentan tal como surgen, ideal para mostrar la riqueza interior de su mundo emocional.
Ya en la segunda parte, vuelve a un tipo de escritura un poco más convencional, con puntos y aparte pero en la que predomina el párrafo largo.
Me ha encantado el libro. Me lo he leído en 5 días, no podía dejar de leer. Entrañable la trama sentimental. Lo recomiendo encarecidamente.