"Háblame.No quiero cantar más"
En la primera película de Joker, dejando aparte el debate sobre si es canon o no del universo Batman, asistíamos a cómo un pobre hombre, anodino,invisible a la sociedad, del que olvidas su cara al segundo de habértelo cruzado por la calle, tras una serie de acontecimientos lograba poco menos que convertirse en un líder de masas, un catalizador del descontento de la gente humilde de Gotham, de los sin nombre y un subversivo y anarquista excesivo e histriónico hijo de puta.
Arthur Fleck lograba así su sueño: ser el centro de atención, ser reconocido.
También nos mandaba un mensaje sobre el daño que la soledad y el aislamiento puede provocar en una mente ya castigada y quebradiza de por sí.
Claro, digamos que la salud mental no es la prioridad del Ayuntamiento de Gotham,ni Arkham tiene muchas reseñas positivas como clínica en Google.
Arthur Fleck lleva un par de años internado y ahora su problema ha pasado a ser el opuesto. Le ven demasiado, pero no a él. La gente que se le acerca sólo quiere al Joker. Nadie le pregunta si está mejor o cómo se siente tras haber asesinado a seis personas. Se avecina un juicio que decidirá su futuro. Pero quién subirá al estrado? El apocado Arthur Fleck o el carismático Joker?
Toda la peli es una reflexión sobre la identidad y el precio de la fama y la sobre exposición mediática. Por momentos me recordaba a cuando retransmitieron el juicio entre Johnny Depp y Ámber Heard.
Muy acertadamente juega con la metarrealidad comentando que efectivamente, existe una película sobre Arthur Fleck, sus 24 horas de locura y su nacimiento como Joker y que hay miles de fans que le admiran, al igual que hay mujeres que se enamoran y cartean con Charles Manson.
Harleen Quinzel es una de esas mujeres. Lady Gaga, acostumbrada a tratar con la fama y lo que conlleva, así como a tener que crearse un álter ego para gestionarlo, hace muy buen papel, pero Joaquim Phoenix sigue estando soberbio.
Así que...son merecidos tantos palos a la peli? No. Es peor película que la primera? No. Sólo se ha perdido el efecto sorpresa.
Eso sí, lo de convertirlo en un musical ha sido una mala decisión...lastra el ritmo, ralentiza la película, y excepto un maravilloso número como si fueran Sonny y Cher y otro par de canciones,le sobran cuatro o cinco temas y sus buenos cuarenta minutos de metraje.
Entonces, primer plato, exquisito. Segundo plato, nada nuevo,pero bien realizado y te deja satisfecho. Postre, caca de perro con virutas de esmegma de burro. Un final abrupto, sin sentido, metido con calzador para acercarnos a las pelis de Nolan y que le quita dos o tres puntos a la nota final.
Para mí era un siete y se queda en un cinco, aprobado justito.