Lo primero que quiero decir es que esta película no resulta ser para nada lo que esperas. Avanza a un ritmo lento, pero al mismo tiempo, intrigante. Te envuelve en esa bola de incertidumbre sobre cual será la esperanza para la humanidad y si los pilotos podrán encontrarla sin morir en el intento. Te lleva en un viaje cómodo, y casi místico, a través de las galaxias, los agujeros de gusano, los agujeros negros, la dilatación del tiempo, la teoría de la relatividad, el viaje en el espacio-tiempo, el futuro, el pasado, todo a la vez, y después de dos horas de duración estás a punto de ver un final impactante, que te deja en un punto de reflexión increíble. Esto no es solo la historia de unos astronautas en el espacio, es la historia del amor inalterable entre un padre y una hija y de como es capaz de cruzar fronteras. A pesar de que al principio discordé con el hecho de que el protagonista estuviera dispuesto a abandonar a su hija en un mundo en deterioro y perderse la mayor parte de su juventud sobre todo en contra de la propia voluntad de ella, la decisión comienza a cobrar sentido a medida que avanza, así como todo lo que al principio no se entiende agarra coherencia con las próximas escenas. También es una historia del tiempo. El doctor tuvo tanta razón cuando dijo "Soy físico, no le temo a la muerte, le temo al tiempo". La muerte algún día va a llegar y nos llevará rápido, pero es el tiempo quien da miedo, es quien se lleva a las personas que queremos y convierte los instantes en simples recuerdos. Esta es la magia de Interestelar, pero aún así, no logra posicionarse en un nivel más arriba. Es un mensaje, un viaje, un entretenimiento cinematográfico, pero le faltó esa chispa que me hace volver a repetir una pelicula miles de veces. Pero con verla una vez, ya te digo que merece la pena.