Dado el actual contexto, dejo de lado cualquier comentario sobre el ordenado bienpensatismo escandinavo (que también es criticado en la pelÃcula), para pensarla como un objeto de arte, una puesta en escena como una foto de Marcos López. Me parece trivial y obvio entrar en crÃticas a los detalles. El fondo de la cuestión no es la credibilidad de la historia, es que casi es lo menos importante. Lo más importante es el cuestionamiento sobre este estado de cosas, el gobierno de los celulares, las cada vez mayores dificultades en aceptar el deseo como algo vital, la urgencia para todo y la urgencia de escaparse de las emociones, la cobardÃa devenida en violencia fascista, el pánico (luego el odio) hacia lo diferente, a los que no han completado el supuesto cÃrculo virtuoso del capitalismo. Hay que meterse en la basura para encontrar las claves, empaparse con la lluvia de los otros, que es nuestra propia lluvia.