Siendo honesto, la lectura de este libro no la considero una pérdida de tiempo si la intención es pasar un momento de ocio (como encender el televisor un domingo). Sin embargo, como literatura no le encuentro un valor significativo, ya que es una historia predecible y poco verosímil, donde todo ocurre porque sí y de forma algo irreal. Me parece que tiene un ritmo cómodo, eso lo reconozco, lo cual permite atrapar a lectores diversos. Pero la prosa no es nada espectacular y mucho menos posee esa universalidad y atemporalidad de los libros clásicos. Soy Lic. en Letras Españolas y leí la novela como parte de un club, pero siendo honesto, la definiría como una más del montón de libros que equivalen a la “comida rápida” de la ficción literaria.
Pd: no es un comentario de odio ni pretendo hacerme el snob, hay lecturas simples que disfruto igual, pero al menos construyen mejor la verosimilitud y retan más al lector.