La leí por primera era vez a los 11 en el último año de primaria, me fascinó tanto que en aquel momento fue uno de los libros que me aproximaron a la lectura de una manera más consciente, hoy con veintiún años lo volví a leer y sé que me encanto muchísimo mas. Un libro que trata su profundidad de manera correcta para atrapar a los adolescentes a la lectura, sin nombrar que una gran parte de las niñas adolescentes de hoy que no se ven reflejadas en nada se puedan sentir identificadas con nuestra querida Rafaela.