Impresionante testimonio de lo que supuso la apropiación de la Revolución Rusa por parte de Lenin y sus "secuaces".
Destacan, muy favorablemente a favor de la autora, las reflexiones incluidas (como corresponde a un libro de memorias) llenas de lógica y humanidad y también los comentarios recogidos de campesinos, intelectuales, obreros,... que vivieron e hicieron la Revolución.
A pesar de todo, habrá quien cuestione este libro por falta de honestidad, como corresponde a una sociedad polarizada y bastante acrítica.
En definitiva, Emma Goldman es a la Revolución Rusa lo que San Pablo a Roma.