Esta novela nos transporta al Cali de los años 70, una ciudad vibrante al ritmo del rock y la salsa, marcada por la juventud, la locura, el derroche, las fiestas y un considerable desorden. Es una época donde impera el desapego a lo convencional y un abierto desafío a lo legal. Personalmente, me resultó algo complejo engancharme con la trama hasta haber avanzado más allá de la mitad del libro. El autor logra capturar esa fase de la vida en la que, creyéndonos inmortales, nos atrevemos a experimentar sin miedo a la muerte, optando incluso por desafiarla "antes de que nuestros padres nos vean envejecer". El consejo final es particularmente interesante, donde se nos recuerda: "todo es tuyo, tienes derecho a todo y cobra caro. Ármate de sueños para no perder de vista lo esencial."