No entiendo cómo un programa pionero en cosificar a la mujer, denigrar personas o burlarse de cualquier cosa, ha de seguir vigente. Se nota que quien maneja el poder puede panquequear o dar vuelta los discursos. En un país "lleno de progres" apoyar esto me parece contradictorio a la vez que muy berreta. El éxito del programa quizás sea proporcional al nivel cultural de la sociedad. Por supuesto no lo miro.