Se habla de la ficción El Reino, armada con retazos de realidad, y pareciera que sólo está compuesta por lo malo de todo: lo malo en la religión, lo malo en la polÃtica. Lo malo de una superestructura subterfugia que mueve sus hilos para que, justamente, triunfe el Mal. Una religión y una polÃtica que aparecen maquillando sus fealdades, con una parafernalia de imagen y color en cierres de campañas, algo que conocemos bien. Pero a eso malo que aparece en la polÃtica, en un sector de la religión, dentro de lo que es una iglesia evangélica compuesta para el cine dentro de un grotesco familiar, también se oponen otras composiciones, encarnadas en figuras que personifican al Bien. De esos mismos espacios de Iglesia y PolÃtica, también hay personajes que dan lugar al Bien. Y en vez de una superestructura que opera para el Bien como tiene el Mal, lo que hace el Bien es poner en valor lo básico de sÃ, que es la importancia de la mirada comprensiva, y la palabra y que son su fuerza verdadera. La Mirada. La Palabra. De eso bueno que también está dentro de las figuras literarias y en el lenguaje cinematográfico, parece que no es importante hablar, del mal se ocupa todo el mundo, el bien pasa desapercibido. Y es lo más importante: porque al Mal disfrazado de éxito, lujo, dinero y lucha por el Poder, se contrapone un Bien en aquellos a los que está destinado el Reino de los Cielos, en aquellos que son los últimos, a los que quizá les espera el mejor de los lugares después de tanta injusticia, porque de ellos es el Reino, el Poder y la Gloria. Hay que verlos a los que luchan por el Bien. También de la polÃtica y la iglesia emana el Bien, un bien al que se intenta aplastar, encarcelar, perseguir, anular, matar. Solamente por poner en juego la mirada de amor hacia el otro, llevar y difundir la Palabra. Ese es para mi El Reino: el lugar mÃstico que también tiene la serie, con un juego sobre la base de un realismo mágico que rescata los milagros posibles, y que se debate en esa lucha antiquÃsima entre el Bien y el Mal, en una ficción televisiva. Excelente.