Fui compañera de clase de Pilar Palomero y sí, así era nuestro colegio: nos enseñaban a bordar, a las que no cantábamos bien nos pedían que sólo moviéramos los labios, rezábamos por la mañana, misa semanal y confesión una vez al mes. Nos revisaban la espalda, nos ponían ‘Marcelino pan y vino’ (y ‘Molokai, la isla de los leprosos’) Nos escapábamos y escondíamos en la “residencia de las monjas” o en la zona de las internas. Y por supuesto nos hablaban de “sexualidad” solo circunscrita al matrimonio.
Somos de 1980 y la película es totalmente fiel a la que fue nuestra realidad en 1992. Nuestro entorno escolar fue ése y las alumnas nos comportábamos así. Pilar no tuvo que documentarse mucho, lo
vivió en primera persona.
Ha sido una experiencia maravillosa quitarme 30 años de golpe y volver a mi preadolescencia de una manera tan vívida.
Gracias Pilar!