Además de la ya acertada sinopsis el trabajo de la dirección es magistral. Crea un discurso más allá de lo meramente artÃstico y lo vincula con el contexto global en el que nos encontramos como seres humanos del siglo XXI. Algo que me ha dejado una honda huella es que es una de las pocas obras en que podemos ver el amor real retratado cuando El Niño canta a su madre, es hermoso ser espectador de algo que nos toca a todos en nuetra condición de hijos. Desafortunadamente estamos tan acostumbrados a verlo fingido por actores en obras ficticias que esos momentos nos salvan de vivir en la mentira. Aplausos de pie.