Una película hecha para los amantes del género. La escena inicial sugiere la presencia de un espectro asesino al asecho de su próxima víctima, y cuando está apunto de atacar como un felino que sorprende a su presa... ¡BUM! Era solo, un simple dron. Desde ahí, anuncia a la audiencia que esta película no está planeada para cumplir sus más finas expectativas. Se trata de un filme destinado a convertirse en una obra de culto del terror contemporáneo. Intencionadamente, te muestra el lado más realista de lo que un demonio que PROVOCA EL CAOS sería capaz. Un demonio que podría terminar con sus víctimas en cuestión de minutos, con una fuerza imparable, capaz de causar un terremoto. Sin embargo, prefiere quedarse detrás de la puerta, divirtiéndose; creando tensión y aprisionando a los miembros de la familia que van lentamente arrastrándose a la locura, causando la misma sensación en el espectador, que no sabe qué esperar o cuándo se producirá el giro inesperado. La película tiene el toque justo de humor ácido, propio del clásico terror americano de los años ochenta. Una chica que sale de su apartamento, nada enterada de la masacre en el piso de arriba, que no podía dormir por unos extraños ruidos (disparos, motosierras, vidrios y MUCHOS huesos rotos). Producción, fotografía y actuaciones impecables. Te deja un sabor a sangre. MUCHA SANGRE. MUCHÍSIMA (EN SERIO). Apta para aquellos y aquellas que adoran los clásicos del suspenso y el terror con guiños. No esperen un guión profundo; no busquen explicación. Tan solo disfrútenlo y déjense llevar.