Es un poemario bello y desgarrador por los textos que contiene
y la elevada poesía concentrada de cada uno de los poemas que la conforman....; en especial, cuando el poeta recuerda a muchos bardos
que conoció y con los cuales compartió muchas experiencias, lecturas, anhelos literarios o vitales en la década del noventa, por los calles del centro de Lima, el Queirolo, el Averno, Barranco y las presentaciones poéticas en San Marcos, La Cantuta, Villareal, La Católica...y otras universidades del país; muchos de aquellos poetas ya fallecieron y Miguel Ildefonso, que siente no tan lejano su final, los recuerda al pisar el gras que los cubre o al beber unos espirituosos vasos de cerveza que lo reconectan con el ayer, con el tiempo sin tiempo de las evocaciones, en la que se desenvuelve su poesía como pez en el aire transparente del crepúsculo difícil de atrapar...porque nos enceguece y calcina su extraño y oscuro resplandor.