No profundiza en lo importante: investigación sobre posibles cuatro décadas de pederastia y posible participación de terceros a la hora de ocultar sus abusos.
Simplemente muestra (y tampoco en demasía) el “día a día” de un hombre condenado por la justicia (por lo que se sabe que es culpable), sin hacerle preguntas concretas ni sacar algo relevante más allá de que no cocina y que miente más que habla.
Buena labor la de encontrarlo y llamar a los Mossos, y algo positivo en este documental es que se observa la lentitud de ese cuerpo policial (algo conocido por todos) a la hora de acudir a requerimientos (estaban a 1 minuto del hospital), siendo este un hecho con bastante relevancia.
Ni hablar tiene el hecho de que, lo más lógico hubiese sido que los propios mossos contacten con la Audiencia en un primer momento y no esperen impávidos sin hacer absolutamente nada. Pero esto es otro tema.
El film es activo, entretiene y por eso tiene dos estrellas, pero la falta de contenido me impide darle más.