Fui al cine obligado porque no es el tipo de pelÃculas que me gustan, pero reconozco que es una historia magnÃficamente contada y que la escena final me hizo llorar, me dieron ganas de empujar la mano de Francesca y obligarla a abrir la puerta de la camioneta. Por otro lado, el esbozo de sonrisa de Robert bajo la lluvia, como diciéndole a Francesca que la comprendÃa, es conmovedora.