Libro que leí hace como 20 años. Bien llevado, aunque el diálogo de Sandra es muy enredado, por suerte Figares lo ordena y podemos, como lectores, “entender” como sucedieron los hechos. Desalmados se muestran Sandra y Leonardo y lejos de justificar absolutamente NADA, debemos tener presente que SOMOS DE DONDE VENIMOS, pero con ayuda podemos aprender a no repetir patrones, con terapia y mucho trabajo.