Los cuentos de hadas no existen. Ni mucho menos que un prÃncipe azul vendrá a rescatarnos a menos que... nuestra apariencia se convierta en un "tesoro" que el género opuesto desee poseer, convirtiendo a nuestra corporalidad como un objeto para encajarlo (sin importar las consecuencias) a nuestros sueños y ser "merecedoras" de lo mejor. El uso del body horror es un elemento perfecto para criticar que "la belleza duele". La hermanastra fea deja una importante lección: olvidamos que nuestra opinión es la más importante.