Vaya Truño de serie. Decepción total.
El Refugio Atómico es la prueba de que no basta con encerrar a unos personajes en un búnker para crear tensión: también hace falta guion, ritmo y un mÃnimo de talento. Lo venden como un thriller psicológico, pero la única tortura real es aguantar capÃtulo tras capÃtulo esperando que ocurra algo. Los personajes parecen escritos con plantilla de manual barato, los diálogos suenan tan naturales como un anuncio de seguros y la supuesta intriga se disuelve en bostezos. Ni siquiera la ambientación logra salvar la catástrofe: parece un decorado de feria con filtros oscuros. En resumen, más que un refugio, es un agujero del que uno quiere escapar lo antes posible.