Otra vez más, nos traen una pelÃcula incómoda de ver por la crudeza de la realidad que viven las personas que padecen de algún trastorno mental. La pelÃcula maneja bien el cómo el personaje de Arthur tiene que vivir en una sociedad que no lo comprende, desde las personas que lo idolatran y glorifican su estado mental, hasta los que lo acusan de vivir alienado. El personaje de Harley Quinn está muy bien aterrizado por primera vez al mundo real, un mundo donde existe la manipulación y la locura en todas partes, incluso en los que deberÃan tratarla. ¿Que es más loco que enamorse perdidamente de un desconocido?
Me pregunto cuando Arthur encontrará un lugar reconfortante en el que el mundo no lo lastime más. SÃ, es un musical, pero nada parece más loco que ponerse a bailar y cantar sobre amar o sonreÃr, cuando todo a tu alrededor se desmorona. Un final desgarrador pero conveniente no para nuestro protagonista sino para el público que va a ver la pelÃcula con una expectativa alta, como sà de vivir se tratara, idealizan la maldad como sà esta naciera de la nada y se justificará porque sÃ, si los héroes tienen derecho de justificar sus orÃgenes heroicos ¿por qué los villano no? Esta pelÃcula como su primera entrega no está intentando entretenerte, está incomodandote desde tu posición para responsabilizarte por la realidad a la que estamos atados, ¿Qué te diferencia a ti de usar una capa o maquillaje corrido?