Lo regalé a mi hija en sus 11añitos, ahora tiene 25 y se muda a vivir de manera independiente, lo sacó entre las cosas que no irán en la mudanza. Lo guardó todos estos años y está en muy buen estado.
Lo hojeamos con nostalgia y nos reímos de algunas cosas que escribió.
Para ella fue útil y divertido, incluso pensamos que a otra niña le gustaría tener un compañero como este libro en el camino de la pubertad.
Supongo que cada niña lo verá de manera diferente. Yo si lo recomiendo.